Cuando tú ya no estás

Cuando tú ya no estás
en la tierra donde me abrazaste,
sostuviste y alimentaste
Y mi alma, ahora rota, ya no puede quererte

Cuando algo pequeño tira de mi pantalón
preguntándome impertinente qué ha sido de ti,
dónde ahora tu palabra, dulce o cruel
O el porqué de tu sillón vacío
llenando un día tras otro de insaciable soledad

Cuando tú ya no estás,
y yo, amargo y perdido, he de de llorarte
Porque es así este tiempo sin clemencia
Este golpe certero, contundente
Esta hemorragia de rabia y desconsuelo
Cuando tú padre, hoy, mañana, siempre, ya no estás.

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Ser es Siendo

No es el tiempo, este discurre, fluye.
Tampoco los hechos: pasados, son deshechos, ausencia.
Es el empeño en el recuerdo, ese dislate que no distingue pasado o presente… son neuronas, sin cronómetro, escupiendo.
Es traicionar la verdad con la memoria, cuando solo hay verdad mientras sucede.
Déjalo ir, renuncia a seguir inventando cualquier realidad que ya no está representada.
¿Aprendiste algo productivo allí? Bien, olvida todo lo demás. Hasta eso, quizá, sea distorsión, mas si te sirve…
Pero deja de dar vueltas, deja de marearte, apaga la centrífuga.
De cualquier ayer eres ya ajeno, otro mundo donde nadie te conoce. Nada pendiente, nada que devolverte, nadie que encontrar o que de ti algo espere. Por más que te obstines: nada, nadie.
Te llamas Hoy, y Hoy es aquí y ahora.
Lo demás, aun acertando, es mentira.
Una mentira vanidosa, tirana y encadenante.
Porque Ser se escribe, aprende a escribir, siempre en gerundio.
Porque Ser es Siendo.

descanda

Sentémonos

Indisoluble nada hay
Hasta  la piedra más dura
puede deshacerse en la corriente del río,
el repetido oleaje de un mar o
o el erosivo roce del viento.

Qué inmutable
Si la misma Tierra rota y gira incesante
O en tu propio cuerpo, un inagotable cruce de reacciones
Pululan aun cuando te hallas sumergido en el más profundo sueño

Si la vida es transformación
Si ella es movimiento
Si cambiar nos hace sabernos vivos y crecer
Por qué me cuentas fantasías de patrias indisolubles
o de esencias inmutables

Siéntate, sentémonos y hablemos, sin esos prejuicios
Si algo distinto, algo nuevo surge
No significa malo
Solo distinto, solo nuevo

¿Y si no te gusta?
Nada ni nadie para ti han nacido
Para mí tampoco.


“”

Atada y bien atada, se pudre

Me río con las bromas, chistes y parodias, como el que más, cuando me río. Pero en el asunto Cataluña, ya estoy un tanto fuera del juego humorístico. Es bastante seria en sí, amén de por el lastre rancio y reaccionario que denota, como para que atienda a esos tratamientos.
Muchos, hace tiempo, pensamos que no había por qué llegar aquí. Que una solución a la escocesa era y es recomendable y factible. Allí, el gobierno Cameron (liberal, derecha política), a tenor del fuerte y persistente apoyo popular a partidos y manifestaciones indepentistas, aun no estando en sus leyes fundamentales como había dejado claro en varias ocasiones, accedió a plantear una solución negociada: debate y referéndum. Y lo llevó al parlamento. Y empezó el trabajo. Dos años de negociaciones, hubo campaña y toda organización pudo participar con sus posiciones. Llegó el día y ya sabemos el resultado. Mucho mejor, pienso, que dejarlo y dejarlo, mirar a otro lado, o sancionar una y otra vez… hasta que hay que imponer acciones, legales sí, pero extremas y seguramente violentas que surtirán un previsible auge del independentismo. Y, a fin de cuentas, no se habrá solucionado nada. Reprimir, como en psicología, no resuelve porque no cambia ni supera nada. Qué pena.
Pero también, igual, muchos deseábamos en 2015 un gobierno a la portuguesa. No hay nada perfecto, pero en Portugal se modificaron seriamente aspectos severos del austericidio por rendición a la troika, con racionalidad y negociación. Por cierto, los medios oficiales no suelen hablar del país vecino, salvo si hay incendios. Y Grecia pasó al olvido oficial tras ser doblegada y devuelta al redil sin más. Pues nada, también.
Ni portuguesa entonces, ni escocesa ayer ni hoy. Y yo, espero algún día equivocarme, creo ya poco o nada en un estado (más nación que estado, y esto no es tontería) donde la ciudadanía (más súbdita que ciudadana) sostiene a un gobierno manifiestamente corrupto (mafioso) y tardofranquista, con unos planteamientos y modos ante todo lo que no sean las pétreas esencias y reglas de su España (la de la restauración borbónica, el golpe militar a la república y la dictadura franquista), en conjunto, con un carácter pertinazmente reaccionario. Y, no se queda atrás ni lejos de lo anterior, un PSOE felipista sin remedio que obstruye toda iniciativa contra este oxidado estado de cosas. Que para eso fue convenientemente diseñado (Suresnes, 1974). Amén, por supuesto y entroncado con lo ya expuesto, de una ley electoral que, interesadamente pergeñada para los conservadores PP y PSOE, les aseguraba un poder ejecutivo alternante, echados en los exigentes pero agradecidos brazos de los nacionalismos llamados periféricos (catalán y vasco). Así, la losa política engendrada por esos conocidos como padres de la constitución, se mantiene incólume e impidiendo cambio alguno.
Le sumamos la perenne incultura y cobardía o mansedumbre que campa entre nuestros conciudadanos con carácter secular, y el cóctel es, tristemente, perfecto para los interesados en fomentar y mantener ese reaccionarismo hispano ante cualquier cuestionamiento del statu quo (ese resumido por el asesino dictador en el “lo dejo todo atado y bien atado”).
Así que, con tales polvos, estos contumaces lodos que anegan el estado español hace ya… mucho, demasiado tiempo, cuantitativa y cualitativamente hablando.
Aún se podría ir a un giro, una jugada racional, noble y democrática por parte del ejecutivo (a la que los partidos independentistas deberían sumarse o, si no, su tan cacareado perfil democrático quedaría definitivamente rematado): Este ilegal y manipulado referéndum no, pero atendamos tan larga y muy seguida demanda de soberanismo en Cataluña. Sentémonos y abramos, sin condiciones previas, una nueva mesa. Entiéndase que soberanismo sólo es, en este caso, derecho a decidir, no independentismo. Muchos catalanes, las encuestas se mueven dentro del 70-75%, son soberanistas, pero no más de un 48% se manifiestan hoy por hoy independentistas.
Mas ahí está la dificultad. Hay quien no quiere mesas nuevas donde sentarse a conversar, ni nada nuevo que roce siquiera sus inmutables esencias patrias y sus intereses particulares, tomando España a lo caudillo, como su coto de correrías y caza. Aunque su vieja mesa esté podrida, que lo está, y su podredumbre nos pudra a todos. Porque tienen al estado a disposición, como propiedad, y demasiado voto inculto y manso lo consiente. Y así, ya no me río en este actual e inundante (política y mediáticamente) asunto. Sólo espero, veremos, no tener que llorar consecuencias sociales o humanas, tan posibles como indeseables.

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Dios: eso ajeno que debe quedar ajeno

Eso que de diversas maneras o distintas formulaciones y atributos, mono o politeístas, se ha llamado y llama Dios, no deja de ser, bien el reflejo de alguna experiencia humana (llámesele gnóstica, espiritual, mística…), o una creencia hecha tradición colectiva, también de origen humano.

En cualquier caso, decir creo en Dios (el que sea), es decir "asumo tu experiencia humana a la que has llamado Dios", o "me sumo a vuestra tradicional creencia a la que llamáis Dios". Pero ni una ni otra muestran la existencia real, propia y no humanamente proyectada de Dios alguno. No deja nunca de ser la existencia de Dios, una opinión, sea ésta personal o colectiva.

No niego el notable impacto de tales creencias y lo comprendo. No es fácil tolerar el temor y la incertidumbre inherentes a la vida humana, siendo que el humano puede ser consciente de ello y parecerle terrorífico o angustioso. No digamos lo aberrante que puede vivirse el hecho de que inteligencia, voluntad, amor, belleza…, sean todos nobles atributos cuyo destino no es la continuidad o el vivir eterno, sino caer al final en una nada como es la muerte. O rebelarse ante el sentimiento de lo injusto del dolor y las penas, sufrimiento en tantas formas y tantas veces tan crueles, sin compensación alguna o resarcimiento en una continuación de vida que redima de todo ello.

Curioso que se suela atribuir a eso llamado Dios la perfección, la omnipotencia y la omnisciente sabiduría, y no se cuestione cómo casa eso con una creación o existencia nuestra de calado tan frágil e imperfecto. Algunos dicen que eso es por el pecado y el mal introducidos en el mundo de forma ajena a Dios. ¿Cómo en un Dios perfecto puede caber la noción de la existencia del pecado y el mal? Si Dios es todo y sin Dios nada existe, ¿no serían pecado y mal también criaturas o atributos suyos? ¿Puede el "todo saber perfecto" ser contradictorio o aleatorio? Y si la respuesta es que los caminos de Dios son inescrutables, ¿qué relación – religión – consciente y justa con tal Dios puede darse?

Siendo, en fin, algo perteneciente al terreno humano de lo inconsciente y acientífico, del pensamiento mágico y siendo, como también es, un aspecto de la intimidad de cada uno, sea en forma individual o compartida, cualquier creencia en divinidades (las religiones) no puede suponer ni permitirlo, ser base o fundamento de leyes o normas de la ética civil comunitaria, de las pautas convenidas por la civilización o ser del conjunto de la ciudadanía. Eso es lo único, para mí, realmente importante o relevante. Por eso, el laicismo social: cívico e institucional, es radicalmente necesario e imprescindible.

La religión, fuera del espacio personal o privado de cada cual, o del espacio de un colectivo creyente, no debe generar influencia alguna. Se puede predicar, claro, a quien te quiera escuchar. Pero no pretender influir el devenir civil, ciencia y ética de las sociedades, con postulados que apelan como fundamento a un Dios. Ningún cauce social, del común ciudadano, debe ser puesto a tal servicio.

Y ello empieza por sacar a las doctrinas religiosas de la escuela, que debe ser laica y no proselitista. El adoctrinamiento religioso tiene su sitio en los espacios particulares o singulares de los colectivos creyentes, pero no fuera de ellos. Que padres o madres puedan tener derecho a transmitir sus creencias a sus hijos o hijas, no es sinónimo de que puedan decidir cómo ha de ser la educación en la escuela. Que adoctrinen, vale, en sus casas y en cualquiera otra dependencia de sus instituciones religiosas junto a sus presbíteros, catequistas, rabinos, pastores, imanes o como se llamen tales autoridades en su fe.

Por último, aunque vinculado a lo inmediatamente anterior, una postura radicalmente laica debe impedir el abuso de menores y el atropello cívico en general, que supone tolerar la vulneración de la libertad de conciencia y el pensamiento científico, lógico y crítico, en la escuela, que conlleva permitir cualquier proselitismo en sus espacios de aprendizaje.

Lo que firma, finalmente, uno que niega que un hijo o hija sean propiedad de un padre o una madre, y que considera el adoctrinamiento religioso de infantes y adolescentes, un flagrante abuso de menores, de su conciencia naciente e inmediatamente sometida, desde el bautismo o cualquier otra forma de iniciación, según qué religión, de niños y niñas.

Godalet Dantza

Durante un viaje de este verano por el norte de Navarra, tuve la oportunidad de ver en Bera, o Vera de Bidasoa, un programa de bailes o danzas vascas dentro de las festividades de dicho pueblo, escenificado todo ello en el frontón de la localidad.

Uno de ellos llamó poderosamente mi atención: La Godalet Dantza o baile del vaso. Tomé varias capturas fotográficas de dicho baile que dejo aquí en esta entrada del blog.

Para saber más sobre la Godalet danza, puedes visitar este enlace: Auñamendi Eusko Entziklopedia